Errores al elegir un ascensor para tu proyecto: guía técnica para prescriptores 

Como proyectista, sabes que modificar el hueco del ascensor en fase de ejecución tiene un coste que va mucho más allá del económico. Cuando la solución de elevación entra tarde en proyecto, ya no solo se corrige un detalle de instalación: se toca estructura, se revisan recorridos, se afectan espacios comunes, se comprometen condiciones de accesibilidad y, en muchos casos, se retrasa la puesta en servicio. El ascensor no es un elemento que se añade al final; es una decisión de proyecto que condiciona el edificio desde el arranque. 

Además, la normativa vigente refuerza esa necesidad de anticipación y fija exigencias claras para el ascensor accesible, desde las señalizaciones de accesibilidad necesarias hasta las dimensiones mínimas de cabina y el paso libre de puertas. Además, exige una inspección inicial favorable sin defectos antes de la primera puesta en servicio. Traducido a lenguaje de obra: si la especificación no está bien resuelta desde el proyecto, el problema aparecerá al final, cuando más caro resulta corregirlo. 

Antes de entrar al detalle, este es el índice ejecutivo de errores que más se repiten en fase de prescripción: 

  1. No diferenciar el uso real del aparato antes de especificarlo.  
  1. Definir el hueco sin los requerimientos técnicos del fabricante.  
  1. Especificar sin conocer la normativa vigente.  
  1. Evaluar el ascensor solo por coste de adquisición.  
  1. Incorporar al fabricante demasiado tarde en el proceso.  
  1. No prever la documentación y la puesta en servicio desde el pliego.  

En Hidral trabajamos a diario con soluciones para personas, cargas y vehículos, en entornos residenciales, comerciales e industriales. Asimismo, acompañamos al profesional con asesoramiento técnico, planos preliminares y documentación desde las primeras fases. 

Error 1: no diferenciar el uso real del aparato antes de especificarlo 

Este error no suele venir del desconocimiento, sino de la inercia. Se prescribe un “ascensor de personas” porque encaja en la tipología más habitual, cuando en realidad el edificio tendrá un uso mixto, tráfico intensivo, transporte de mercancías acompañadas o incluso vehículos con ocupantes. El problema no tarda en aparecer: carga nominal insuficiente, cabina mal dimensionada, puertas no adaptadas al uso real, mayor desgaste y una explotación mucho más exigente que la prevista en proyecto. En ascensores de la familia QH, por ejemplo, la propia ficha técnica relaciona superficie de cabina y carga nominal según normativa dependiendo del uso final previsto. 

Cuando el uso es residencial o de personas con tráfico moderado, la clave no es poner cualquier ascensor, sino especificar uno pensado para ese escenario. El UHe de Hidral está diseñado para transporte vertical de personas en viviendas, comercios y edificios públicos, con especial foco en espacios reducidos y sin necesidad de cuarto de máquinas. En la información de Hidral destaca un foso mínimo de 200 mm, cargas de 225 a 630 kg, recorrido máximo de 30 m y velocidad de hasta 1,0 m/s, lo que lo convierte en una solución especialmente útil tanto en rehabilitación como en edificios existentes y de baja o media altura. 

Para el proyectista, esto significa algo muy concreto: una solución compacta, compatible con huecos ajustados y con una lógica de uso coherente con vivienda, comercio o edificio público de tráfico contenido. Ahora bien, que el equipo sea compacto no exime de cumplir accesibilidad. Si el edificio requiere ascensor accesible, el proyecto debe verificar desde el inicio dimensiones mínimas de cabina, ancho libre de paso, señalización y botoneras conforme a la normativa. 

Cuando el edificio va a mover vehículos, grandes cargas o mercancía acompañada, la lógica cambia por completo. En la gama Hidral, la familia QH cubre precisamente esos escenarios: el QHV está orientado a vehículos y personas con capacidad de hasta 5.000 kg, mientras que el QHGe se posiciona para mercancías acompañadas por operarios en aplicaciones industriales, con capacidad de hasta 6.000 kg, velocidad de 1 m/s y sin cuarto de máquinas. 

La propia documentación técnica de QH evidencia por qué no debe tratarse como un ascensor de personas sobredimensionado. La gama admite anchos de cabina de 1.500 a 4.500 mm, fondos de 1.600 a 7.000 mm y alturas de 2.000 a 2.850 mm; además, vincula superficie útil y carga nominal mínima según EN 81-20 en usos de personas y carga. Es decir: la relación entre cabina, carga y uso no se puede improvisar. 

¿Qué ocurre cuando se instala una solución residencial en un entorno industrial o mixto? Normalmente no falla en la memoria del proyecto; falla en la explotación. Empiezan las sobrecargas, las maniobras no previstas, los correctivos, las limitaciones de uso y, al final, la corrección es cara: parada de servicio, reforma del hueco o sustitución del equipo. El criterio correcto no es qué cabe, sino qué uso real va a soportar durante toda su vida útil. 

Error 2: definir el hueco sin los requerimientos técnicos del fabricante 

Uno de los errores más costosos en obra es diseñar el hueco antes de consultar al fabricante. A simple vista parece una decisión menor, pero basta una incompatibilidad en foso, huida, embarques, puertas o configuración del equipo para desencadenar modificaciones estructurales, cambios de instalaciones o pérdida de superficie útil. La diferencia entre una solución compacta como UHe y una familia de grandes cargas o vehículos como QH demuestra que no existe un hueco tipo válido para todo. 

Antes de dimensionar el hueco, el proyectista debería cerrar al menos estos parámetros: recorrido total, número de paradas, carga nominal, velocidad, tipología de uso, tráfico esperado, necesidad o no de cuarto de máquinas, embarques y restricciones estructurales del edificio. Y conviene hacerlo con documentación del fabricante encima de la mesa. En Hidral, esa fase se apoya con planos técnicos, propuesta preliminar y documentación descargable; incluso su autoconfigurador permite generar un plano inicial para arrancar la definición. 

  • Checklist técnico para dimensionar correctamente el hueco del ascensor 

Antes de cerrar planos, revisa esta lista: 

  • Número de plantas y paradas reales.  
  • Altura libre entre pisos y recorrido total.  
  • Carga prevista en kg.  
  • Tráfico estimado: personas/hora o ciclos/hora en industrial.  
  • Uso real: personas, personas y carga, mercancía acompañada o vehículos.  
  • Restricciones estructurales del edificio.  
  • Necesidad o no de sala de máquinas.  
  • Configuración de puertas, embarques y maniobra.  
  • Requisitos de accesibilidad.  
  • Requisitos de inspección y puesta en servicio.  

Error 3: especificar sin conocer la normativa vigente (ITC AEM 1, CTE, EN 81) 

Aquí conviene hacer una precisión importante: la referencia vigente es el Real Decreto 355/2024. Este real decreto aprueba la nueva ITC AEM 1 y está en vigor desde el 1 de julio de 2024. Además, la propia ITC regula puesta en servicio, modificaciones, mantenimiento e inspecciones, por lo que afecta de lleno a cómo se redacta un pliego y cómo se valida una instalación al final de obra. 

A ello se suma el CTE DB-SUA. En España, cuando el edificio requiere ascensor accesible, el proyecto debe verificar condiciones como botoneras con caracteres en Braille y alto relieve, cabinas con dimensiones mínimas según uso y configuración de puertas, y anchos libres de paso de al menos 0,80 m. No es una cuestión estética ni opcional: es una condición de accesibilidad exigible. 

En paralelo, las normas UNE-EN 81-20 y UNE-EN 81-50 siguen siendo el marco técnico de referencia para seguridad de producto y ensayos. La UNE identifica la 81-20 como la norma de reglas de seguridad para construcción e instalación de ascensores para personas y personas y cargas, y la 81-50 como la parte relativa a diseño, cálculos, exámenes y ensayos de componentes. 

El riesgo para el prescriptor es claro: si la solución no está alineada con normativa y documentación técnica, la instalación se complica justo en la fase crítica. La ITC exige inspección inicial favorable sin defectos antes de la primera puesta en servicio, así que una especificación incorrecta no es solo un problema de detalle: puede bloquear la entrega del edificio. 

Implicaciones del Real Decreto 355/2024 para proyectistas y promotores 

Entre los cambios y exigencias que conviene reflejar ya en pliego están la precisión de parada de al menos ±10 mm y nivelación de ±20 mm en los supuestos previstos, la protección de puertas que cubra desde al menos 25 mm hasta 1.600 mm sobre la pisadera, la comunicación bidireccional en cabina y los dispositivos de control de carga cuando resulten exigibles. 

También cambian las conversaciones de mantenimiento e inspección. La ITC fija inspecciones periódicas cada dos años en uso industrial o pública concurrencia, cada cuatro años en edificios de más de veinte viviendas o con más de cuatro plantas servidas, y cada seis años en los demás casos. Esto debería influir en la decisión de equipo, uso y nivel de servicio desde proyecto, no cuando el edificio ya está en explotación. 

Error 4: evaluar el ascensor solo por coste de adquisición, no por coste de ciclo de vida 

Elegir por precio de suministro casi siempre parece una buena decisión… hasta que el equipo entra en servicio. En un ascensor, el coste real no termina en la compra: continúa con mantenimiento, energía, correctivos, inspecciones y disponibilidad del servicio. Por eso, una especificación mal ajustada al uso real sale cara, aunque la oferta inicial parezca competitiva. 

La eficiencia energética también forma parte de esa ecuación. La guía de Fenercom sobre ahorro y eficiencia energética en ascensores recoge como referencias la VDI 4707 y la norma EN ISO 25745, y TÜV SÜD subraya que mejorar la eficiencia reduce consumo eléctrico y costes operativos, además de contribuir a objetivos de sostenibilidad del edificio. 

A nivel de especificación técnica, merece la pena mirar más allá del precio cerrado: tipo de accionamiento, comportamiento en standby, gestión de maniobra, intensidad de uso y disponibilidad de componentes. En grandes cargas, por ejemplo, Hidral presenta su QHe eléctrico como una solución sin cuarto de máquinas con motor gearless y enfoque de eficiencia energética, un buen ejemplo de cómo la tecnología elegida incide directamente en consumo y desgaste. 

Error 5: no prever la documentación y la puesta en servicio desde el pliego 

Muchos pliegos describen el ascensor de forma genérica, pero no dejan amarrada la documentación que hará posible su legalización y su entrada en servicio. Y ahí aparece otro cuello de botella clásico: el proyecto define un equipo, la oferta concreta otro, y en el cierre de obra faltan fichas, esquemas o manuales alineados con la instalación realmente ejecutada. 

La ITC AEM 1 es muy clara al respecto. Antes de la primera puesta en servicio debe existir una inspección inicial favorable sin defectos y, cuando hay modificaciones importantes, debe aportarse documentación como ficha técnica, declaración de cumplimiento, ensayos cuando proceda, nuevo manual de funcionamiento y declaraciones de conformidad de los componentes de seguridad. Además, el manual debe contemplar, entre otros contenidos, instrucciones de rescate, acceso seguro a espacios de maquinaria y esquemas eléctricos. 

La buena práctica es sencilla: pedir desde proyecto qué documentación entregará el fabricante y en qué fase. En el caso de Hidral, sus páginas de producto incorporan descarga de catálogos y fichas técnicas, y su proceso comercial contempla planos técnicos y soporte desde la fase previa al pedido. 

Error 6: incorporar al fabricante demasiado tarde en el proceso 

El fabricante no es únicamente quien suministra el equipo. Bien integrado, es una fuente de información técnica que ayuda a evitar errores de hueco, maniobra, estructura, accesibilidad y documentación. En Hidral, el acompañamiento al profesional arranca desde la necesidad inicial, con valoración económica, planos técnicos y, si aplica, cotización de transporte e instalación. 

Por eso, el momento correcto para incorporar al fabricante es la fase de anteproyecto; como mínimo, antes del proyecto básico. Cuanto antes entra, más fácil resulta ajustar cargas sobre estructura, prever la solución de hueco, anticipar requerimientos eléctricos y dejar resuelta la documentación que luego pedirá obra, dirección facultativa u organismo de control. 

  • Cómo integrar a Hidral como soporte técnico en tu proyecto 

La forma más eficaz de trabajar con el fabricante es convertirlo en soporte técnico desde el arranque. Para ello, lo ideal es trasladar desde anteproyecto la información base del edificio: uso real del aparato, número de paradas, recorrido, carga prevista, tráfico estimado, condicionantes de hueco, accesibilidad, necesidades de maniobra y si existe o no limitación de espacio para cuarto de máquinas. Con esos datos, Hidral puede ayudar a orientar la tipología adecuada, generar una propuesta preliminar y aportar documentación técnica útil para madurar la solución. 

Esa intervención temprana permite redactar un pliego más preciso, reducir cambios en obra y llegar a la puesta en servicio con menos incertidumbre. En un mercado donde la diferencia no está solo en fabricar un ascensor, sino en prescribir bien la solución desde el principio, el acompañamiento técnico deja de ser un extra y pasa a ser parte del proyecto. 

Contacta con nuestro equipo técnico para obtener especificaciones adaptadas a tu proyecto. 

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